
La Iglesia
La frase "Cuerpo de Cristo" es una metáfora frecuente en los escritos del Nuevo Testamento para referirse a la iglesia, que es la Asamblea Universal.
San Pablo menciona las partes de nuestro cuerpo, comparándolas con los miembros de la Iglesia [Romanos 12, 4-5]. En este sentido, cada cristiano es como una célula que hace parte, de alguno, de los diversos tejidos en que se organiza el cuerpo estructural de la Iglesia. Entonces, como Iglesia, somos un solo cuerpo místico [1 Corintios 10, 16-17], llamados a participar de un mismo pan, que es la Eucaristía, en la que entramos en comunión con el Cuerpo de Cristo, es decir, con la comunidad universal de creyentes [1 Corintios 12, 27].
Cada célula de la Iglesia, es decir, cada cristiano, por la acción del Espíritu Santo, recibe los dones(1) o carismas correspondientes para ejercer en su función o ministerio a que ha sido llamado como miembro activo en la obra de la construcción del cuerpo místico de Cristo(2) y alcanzar la unidad en la fe y la madurez en el conocimiento de Cristo [Efesios 4, 11-12].
(1) «En primer lugar están los que Dios hizo apóstoles en la Iglesia; en segundo lugar los profetas; en tercer lugar los maestro; después vienen los milagros, luego el don de curaciones, la asistencia material, la administración de la Iglesia y los diversos dones de lenguas.» (1 Corintios 12, 28)
(2) «El hombre es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia, cuerpo suyo, del cual es asimismo el salvador.» (Efesios 5, 23)
«Ahora me alegro cuando tengo que sufrir por ustedes, pues así completo en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo para bien de su cuerpo, que es la Iglesia.» (Colosenses 1, 24)
Para venir a este mundo, Cristo tomó un cuerpo físico preparado para Él, a través del cual demostró el amor de Dios, de una manera clara, tangible, y valiente al sufrir la muerte en la cruz [Filipenses 2, 7-8]. Pero después de su resurrección y ascensión al Cielo, Cristo continúa su obra en el mundo a través de quienes Él mismo ha redimido; de esta manera, la iglesia funciona en el mundo como el "cuerpo de Cristo".
Los miembros del Cuerpo de Cristo, los cristianos, son la representación física de la presencia del Señor en este mundo. La iglesia es el organismo por el cual Cristo manifiesta su vida al mundo de hoy, y puede ser llamada "Cuerpo de Cristo", de acuerdo a las siguientes consideraciones:
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El Espíritu Santo habita en los miembros del cuerpo de Cristo, la Iglesia.
"Ustedes ya no están en la carne, sino que viven en el espíritu, pues el Espíritu de Dios habita en ustedes." (Romanos 8, 9)
"¿No saben que son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. El templo de Dios es sagrado, y ese templo son ustedes." (1 Corintios 3, 16-17) (1 Corintios 6, 19)
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La Iglesia es una sola, no pueden haber otras iglesias; así lo quiso Jesús Cristo; así lo entendieron sus apóstoles, y así lo entienden los cristianos de hoy, gracias a las enseñanzas recibidas por la sucesión apostólica.
"Las partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno; por muchas que sean las partes, todas forman un solo cuerpo". (1 Corintios 12, 12).
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Los miembros del cuerpo de Cristo poseen una diversidad de dones o carismas apropiados para determinadas funciones.
"En primer lugar están los que Dios hizo apóstoles en la Iglesia; en segundo lugar los profetas; en tercer lugar los maestros, después vienen los milagros, luego el don de curaciones, la asistencia material, la administración en la Iglesia y los diversos dones de lenguas... Ustedes, con todo, aspiren a los carismas más elevados, y yo quisiera mostrarle un camino que los supera a todos [el amor]". (1 Corintios 12, 28).
Cf. 1 Corintios, capítulo 13.
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Los miembros del cuerpo de Cristo comparten un lazo en común con todos los demás cristianos, independientemente de su origen, raza, o ministerio.
"Dios, al organizar el cuerpo, tuvo más atenciones por lo que era último, para que no se dividiera el cuerpo; todas sus partes han de tener la misma preocupación unas por otras. Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro recibe honores, todos se alegran con él.". (1 Corintios 12, 24-26).
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Los miembros de la Iglesia, que son el Cuerpo de Cristo, le siguen a Él, ya que es la cabeza de todos.
"Dios colocó todo bajo sus pies, y lo constituyó Cabeza de la Iglesia.
Ella es su cuerpo y en ella despliega su plenitud el que lo llena todo en todos".
(Efesios 1, 22-23).
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Los miembros del Cuerpo de Cristo están unidos a Él en la salvación.
"Estaremos en la verdad y el amor, e iremos creciendo cada vez más para alcanzar a aquel que es la cabeza, Cristo. Él hace que el cuerpo crezca, con una red de articulaciones que le dan armonía y firmeza, tomando en cuenta y valorizando las capacidades de cada uno. Y así el cuerpo se va construyendo en el amor". (Efesios 4, 15-16).
7) Los miembros del cuerpo de Cristo están seguros en su salvación (Juan 10:28-30). ¡Para que un cristiano pierda su salvación, Dios tendría que realizar una "amputación" en el cuerpo de Cristo!
8) Los miembros del cuerpo de Cristo participan de la muerte y la resurrección de Cristo (Colosenses 2:12).
9) Los miembros del cuerpo de Cristo comparten la herencia de Cristo (Romanos 8:17).
10) Los miembros del cuerpo de Cristo reciben el don de la justicia de Cristo (Romanos 5:17).doctrina cristiana indica cl Espíritu Santo"
[1] Miren cuántas partes tiene nuestro cuerpo, y es uno, aunque las distintas partes no desempeñan la misma función. Así también nosotros formamos un solo cuerpo en Cristo. Dependemos unos de otros y tenemos carismas diferentes según el don que hemos recibido [Romanos 12, 4-6].
[2] Hemos sido todos bautizados en el único Espíritu para que formáramos un solo cuerpo... Ustedes son el "Cuerpo de Cristo", y cada uno en su lugar es parte de ese Cuerpo. [1 Corintios 12, 13. 27].
[3] Un solo cuerpo y un mismo espíritu, pues ustedes han sido llamados a una misma vocación y una misma esperanza. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo [Efesios 4, 4-5].
[2] Miren o [Romanos 12, 4-6].
La Iglesia es Una
Este es un principio de la fe cristiana y significa que la Iglesia tiene un solo Señor,
