
Los diez
Mandamientos
Para el pueblo hebreo o judío, Los Diez Mandamientos constituyen la base de un conjunto de principios religiosos, morales y éticos que Dios entregó a Moisés en el monte Sinaí escritos en dos tablas de piedra. En hebreo se le menciona como עֲשֶׂרֶת הַדְּבָרִים [aseret hadvarim] que se traduce "Las Diez Palabras".
Los diez mandamientos aparecen dos veces en la Torá de los judíos, una en el libro de Éxodo [Éxodo 20, 1-17] y otra en Deuteronomio [Deuteronomio 5, 6-21].
El cristianismo, que se desprende del judaísmo, adopta Las Diez Palabras dentro de su doctrina, de acuerdo a las menciones que Cristo les da en sus interlocuciones con el pueblo que sigue sus enseñanzas.
«Ya sabes los mandamientos: "No cometas adulterio, no mates, no robes, no levantes falsos testimonios, honra a tu padre y a tu madre".» (Lucas 18, 20)
Los Diez Mandamientos, es conocido también como "Decálogo", palabra españolizada que procede del griego δέκαλόγοι, que literalmente significa "Las Diez Palabras" que, para los judíos, .
Sirven como guía de conducta para amar a Dios y al prójimo, y son fundamentales para el judaísmo y el cristianismo
son un conjunto de principios éticos y de adoración, que juegan un papel importante en el judaísmo, el cristianismo y el islam. Incluyen instrucciones de cómo adorar solo a un Dios y guardar el día de reposo, así como también prohibiciones en contra de la idolatría, asesinato, robo, deshonestidad y adulterio. Diferentes grupos religiosos siguen distintas tradiciones en cuanto a la manera de interpretarlos y enumerarlos.
Los Diez Mandamientos aparecen dos veces en la Biblia hebrea: en los libros de Éxodo y Deuteronomio. De acuerdo a la historia narrada en el libro de Éxodo, Dios escribió estos mandatos en dos tablas de piedra, las que dio a Moisés en el Monte Sinaí; según el relato, cuando bajaba del monte, vio al pueblo que estaba adorando un becerro de oro y enfurecido las rompió. Posteriormente, pidió a Dios que perdonase al pueblo y sellase con él un «convenio» (pacto o alianza); entonces, el Señor ordenó a Moisés que tomara dos lajas de piedra y en ellas quedaron escritos los Diez Mandamientos del pacto, reconviniéndole que «no deben tolerar la desobediencia».
Las dos fuentes principales son Éxodo, 20: 2-17 y Deuteronomio, 5: 6-21. En el Libro del Éxodo (34:10-28) aparece otro texto muy antiguo, considerado por los antiguos rabinos israelitas como uno de los que mejor expresaban las ordenanzas del Dios Yahveh al celebrarse la Alianza.
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Amarás a Dios sobre todas las cosas.
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No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano.
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Santificarás las fiestas.
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Honrarás a tu padre y a tu madre.
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No matarás.
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No cometerás actos impuros.
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No robarás.
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No darás falso testimonio ni mentirás.
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No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
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No codiciarás los bienes ajenos.
