

En sentido amplio, Dios es el Ser supremo, transcendente, espiritual y eterno que creó, sustenta y rige el Universo, y que se caracteriza por ser omnipotente (todo poderoso), omnisciente (todo lo sabe) y omnipresente (está en todas partes); se concibe también como una fuerza o energía universal.
Puede que Dios no sea comprobable a través de fórmulas matemáticas o propiedades de la física, pero vivimos en una era donde la evidencia de Dios está en todo nuestro alrededor. Si pudiésemos mirar a través del telescopio Hubble contemplaríamos las maravillas del inmenso cosmos; o si profundizásemos en el intrincado y fascinante mundo de una célula microscópica; o si leyésemos la información que revela la complejidad del código digital que convierte a un óvulo fertilizado en un ser humano; o si avanzásemos en el estudio de los principios de la mecánica cuántica y la investigación del mundo de lo extra-dimensional.
La Divinidad
La palabra divinidad se originó en el latín “divinitas” estando integrado el término por el sustantivo “divus” que se traduce como “Dios” y por el sufijo de cualidad “itas”. La divinidad es lo que reúne la cualidad de Dios, como ente sobrenatural, trascendente, eterno y perfecto.

La frase hebrea « אני מי שאני » se traduce en español con el significado de "Yo Soy el que Soy", siendo esta la respuesta que Dios le dio a Moisés cuando hablaba con Él en la visión de la zarza ardiente (Éxodo 3,14), allí en Moisés le preguntó ¿cuál es tu nombre?
Pero en el Tanaj, es decir, los libros del Antiguo Testamento, se escribió como una sola palabra que representaba el nombre de Dios: יהוה = YHWH que se escribe y pronuncia "Yahweh" en español.
La palabra "Yahweh", a su vez, fue simplificada en "Yah", que añadida al término ¡Hallelu! (הַלְלוּ) forma la palabra ¡HalleluYah! (הַלְלוּיָה), la cual, al españolizarse pierde la "H" inicial para escribirse como Aleluya.
Téngase en cuenta que Hallel (הַלֵל) es la forma hebrea del verbo alabar y que ¡Hallelu! (הַלְלוּ), era la expresión más grande alabanza al Señor en júbilo y gozo del pueblo hebreo. En el Tanaj (תַּנַךְ), Antiguo Testamento, se encuentra 24 veces y solo en el libro de los Salmos.
Los cristianos hemos adoptado esta palabra hebrea, por lo tanto, cada que digamos ¡Aleluya! estaremos exclamando "Alabado sea Yahweh".
Es importante resaltar que en el Nuevo Testamento, la palabra Aleluya solo se encuentra escrita exactamente cuatro veces, y todas ellas en el capítulo 19 del libro de Apocalipsis.


