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Diseño de polígonos en tonos pastel suaves

En la concepción judía del Antiguo Testamento, Yahweh es el Dios supremo, omnipotente y eterno que rige los destinos de "un pueblo elegido y consagrado" -Deuteronomio 6,6-, mientras que el cristianismo del Nuevo Testamento, concibe a Dios no como Yahweh, sino como Padre, pues así nos lo ha dado a conocer Jesús el Hijo.

«Cuando reces, entra en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí a solas contigo... Ustedes, pues, recen así: "Padre nuestro, que estás en los Cielos, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal"»(Mateo 6,6.9-13)

«Subo a mi Padre y vuestro Padre; a mi Dios y vuestro Dios»(Juan 20,17)

El nombre Yahveh no aparece en absoluto en el Nuevo Testamento, ya que es una palabra hebrea y el Nuevo Testamento fue escrito en griego. Pero Jesús nos revela a Dios -Mateo 11,25- como nuestro Padre, Creador de todo lo visible e invisible, incluyendo el cosmos, la naturaleza y la vida humana; su origen y atributos están descritos en las sagradas Escrituras y en el Credo de Nicea.

~ Padre Nuestro ~

El nombre Yahveh no aparece en absoluto en el Nuevo Testamento, pero le sustituye la palabra Padre dada por Jesús y en quien nos adopta con una filiación divina dada por el sumergimiento en el Espíritu Santo a través de las aguas del Bautismo. En este tratamiento, Jesús deja ver el amor y la ternura con que en arameo le llama אַבָּא (abba), término íntimo y familiar que los niños pequeños usaban en la antigüedad para dirigirse con gran cercanía y confianza a sus padres, similar a como en castellano dirían "papá" o "papi".

Referencias.

​"Decía: «Abba», o sea, Padre, para ti todo es posible, aparta de mí esta copa, pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú". (Marcos 14,36)

"Ustedes no recibieron un espíritu de esclavos, sino el espíritu propio de los hijos, que nos permite gritar: ¡Abba!, o sea, ¡Padre!  (Romanos 8,15)

"Ustedes ahora son hijos, y como son hijos, Dios ha mandado a nuestros corazones el Espíritu de su propio Hijo que clama al Padre: ¡Abba!, o sea, ¡Padre!  (Gálatas 4,6)

eDebido a que la paternidad está conectada con la creación de la vida, los autores bíblicos describen a Dios como el Padre de la humanidad. El Apóstol Pablo habló de “un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y para el cual vivimos” (1 Corintios 8:6). Isaías describió a Dios, nuestro Padre, como el alfarero divino que nos puso en su rueda (Isaías 64:8). “¿No tenemos todos un solo Padre?”, preguntó el profeta Malaquías. “¿No nos creó un solo Dios?” (Malaquías 2:10). Existe “un Dios y Padre de todos”, escribió Pablo, “está sobre todos y por medio de todos y en todos” (Efesios 4:6).ferencias.

 

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